Publicado el 08-09-2026
La banca regional atraviesa una profunda reconfiguración impulsada por la expansión de la inteligencia artificial, la digitalización de los servicios y los cambios en los flujos globales de capital. En este escenario, Panamá busca reforzar su papel como centro financiero de la región mediante un modelo que incorpore innovación tecnológica, preserve la confianza de los mercados y aproveche su conectividad logística.
Estas transformaciones fueron el eje central de la Cumbre Financiera Internacional de Panamá, organizada por la Asociación Bancaria de Panamá (ABP). El encuentro reunió a autoridades, ejecutivos bancarios, líderes empresariales y especialistas nacionales e internacionales para debatir la competitividad del país y el futuro de su Centro Bancario Internacional (CBI). La agenda incluyó reformas legales, la reputación internacional, nuevas formas de dinero digital y mecanismos para atraer inversiones en un contexto de mayor competencia entre centros financieros.
El presidente de la Junta Directiva de la ABP, Ernesto Boyd Jr., sostuvo que el país dispone de condiciones sólidas para sostener esta aspiración gracias a su plataforma financiera, su ubicación geográfica y la experiencia de su sistema bancario. “Nuestro desafío es seguir evolucionando”, expresó Boyd Jr., al plantear la necesidad de incorporar herramientas tecnológicas, mejorar la competitividad y mantener a Panamá como un punto de referencia para los negocios, la inversión y los servicios financieros de América Latina.
La transformación del modelo bancario ocupó un lugar central durante los dos días de conferencias. La agenda analizó cómo las entidades financieras pueden ampliar su función tradicional y convertirse en plataformas que integren servicios, datos y tecnología. Entre los temas más destacados figuraron:
Depósitos tokenizados y dinero digital: Una alternativa que gana espacio con el crecimiento de la tecnología blockchain y plantea nuevas posibilidades para el sistema financiero, exigiendo al mismo tiempo respuestas regulatorias y operativas.
Plataformas globales de pago: Sistemas que permiten trasladar recursos por vías que no siempre recorren los canales bancarios convencionales, lo que desafía a las instituciones financieras a adaptarse a un mercado donde la rapidez de las transacciones, la innovación y la experiencia de los usuarios tienen un peso creciente.
Inteligencia artificial y geopolítica: El análisis del liderazgo de la banca regional en un período marcado por el desarrollo acelerado de la IA y por un escenario geopolítico inestable.
El análisis del Centro Bancario Internacional de Panamá se organizó alrededor de tres áreas clave para el período 2026-2030: el marco legal, la reputación y la competitividad. La discusión buscó identificar las condiciones necesarias para que el sistema financiero mantenga su capacidad de competir y responda a las exigencias de los mercados internacionales. El marco normativo y la reputación internacional aparecieron como elementos determinantes para atraer capitales y sostener la confianza de los inversionistas.
La competitividad del hub financiero no depende únicamente de la actividad bancaria, por lo que el país busca consolidar un entorno que conecte servicios financieros, logística, empresas e inversión internacional. En este punto, el Canal de Panamá formó parte de la discusión como un activo estratégico cuyo aporte supera el tránsito marítimo y se vincula con un ecosistema de servicios logísticos, empresariales y financieros. La posición de la vía acuática permite conectar mercados y capitales, una capacidad que adquiere peso ante los cambios en las cadenas de suministro y el comercio mundial, obligando a revisar cómo el país puede aprovechar sus ventajas geográficas para captar inversiones.
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